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PARA UNA REFLEXIÓN EN TORNO A LA DETENCIÓN DE LOS TEMPLARIOS

PARA UNA REFLEXIÓN EN TORNO A LA DETENCIÓN DE LOS TEMPLARIOS

Por: Jorge Adrián Pérez Fuentes

Licenciado en educación y Profesor de Historia, Geografía y Ciencias Sociales.

Magister en Historia de Occidente.

Magister en Educación; Mención Gestión de Calidad.

Diplomando en Estudios Medievales.

La tragedia Templaria, un final inesperado

Jaques de Molay, último maestre Templario, electo en 1294 en la Isla de Chipre, ha sido muy criticado por los historiadores contemporáneos, quienes plantean que no actuó a la altura de los hechos y reaccionó tardíamente ante las acusaciones en contra su orden.

Jesús Mestre Godes, plantea con respecto a la personalidad de Molay que, además de ser poco visionario, carecía de carácter y, si bien destacó en su juventud por su valor, al momento de asumir el maestrazgo su edad era muy avanzada. Mestre es categórico en señalar que Molay fue elegido entre los menos malos, ya que los mejores caballeros habían caído tres años antes en Acre:

…Quizás finalmente Jacques de Molay no era el maestre que se necesitaba en aquellos momentos: era un caballero, un monje guerrero, mientras que ahora la orden necesitaba un astuto intrigante…

Un personaje clave en el proceso de absolución de la Orden es un legalista francés llamado Guillermo de Nogaret, quien apoyó incondicionalmente al monarca, elaborando un plan estratégico para acabar con sus principales prestamistas, dicho plan basado fundamentalmente en las fallidas acusaciones en contra Bonifacio VIII, a lo que le suman una serie de testimonios de templarios expulsados de la orden, y que guardaban rencor hacia esta, lo cual sirvió de complemento para sus acusaciones.

…En el curso de los enfrentamientos, Felipe IV se autoerigió en defensor de la iglesia y acusó de herejía al papa Bonifacio VIII. Los cargos de los que le acusó eran muy parecidos a los que después fueron formulados contra los templarios…

A principios del siglo XIV, las universidades se habían convertido en parte importante de la sociedad, y los profesionales, frutos de estas, eran considerados los poseedores de la verdad, en una sociedad analfabeta, ignorante y supersticiosa, donde el Derecho gozaba de mucho prestigio, en una sociedad que paulatinamente se sometía a las normas y las leyes, donde los legalistas, tal como nuestros actuales abogados, se apoyaban en diversos subterfugios para demostrar la inocencia o culpabilidad en sus casos.

La estrategia Legal

En este contexto comienzan a tomar confesiones a los templarios que habían sido expulsados de la Orden, como es el caso de Esquieu de Floriac quien, al parecer, por despecho a ésta realiza una serie de acusaciones que encajaban perfectamente en los cargos que se elaboraban contra la orden.

Según algunos registros, Esquieu de Floriac, había visitado la corona de Aragón, donde se entrevistó con Jaime II, aparentemente sin éxito, no así en la corte francesa, donde ansiaban sus declaraciones. La dicha de Nogaret debió ser inmensa cuando su entrevistado con le confesó que:

…Los templarios renegaban de Dios cuando eran admitidos en la orden y que admiraban a un ídolo cuando tenían capítulo…

De este modo, comenzaron a llegar ante Nogaret, de distintos puntos del reino, testimonios que desprestigiaban diversos aspectos de la orden de los templarios, quien junto a Guillermo Imberto, domínico confesor del Monarca, centraron su atención en los ex templarios y prisioneros que éstos tenían en sus fortalezas.

Al respecto, el licenciado Campomanes nos plantea que en el año 1306:

…Sucedió, que dos caballeros, Monfocon, Prior de Montefalcón, en la Provincia Tolofana, y Nofe-Dei, Florentín, huyeron de las cárceles, en que habían fiso pueftos de orden del Maestre General, y condenados en pena de muerte; y habiendo defcubierto a Phelipe, Rey de Francia, delitos horrendos, y comunes a toda orden, tales, que ni oídos los oyeron, ojos los vieron, ni en corazón del hombre fe pufieron; efte, los manifestó al Papa Clemente V, eftando juntos en la ciudad de Poitiers, el que por bula de 13. De Agofto del año de 1306 declara al mifmo Rey Phelipe la Inquisición, que iba a mandar hacer fobre el cafo…

Con las pruebas suficientes, Nogaret y su staff crearon una lista de acusaciones lo suficientemente poderosa como para desestabilizar a cualquier poderoso de su contexto, las acusaciones fueron la perfección del plan elaborado infructuosamente contra Bonifacio VIII años atrás. Solo faltaba la venia del pontífice para actuar sobre la milicia templaria.

El Papá Clemente V informó a los templarios de las acusaciones que se formulaban en su contra, sin embargo, éstos no le dieron la importancia necesaria, aunque igual solicitaron al pontífice que exigiese al monarca un informe detallado de dichas acusaciones, otorgando a Nogaret el lapso de tiempo necesario para falsear todo tipo de prueba, transformando con bastante habilidad y audacia legislativa aquellas habladurías iníciales en un consistente texto jurídico. El objetivo del monarca francés y los legalistas era evitar una investigación oficial, encabezada por el Papa, ya que estimaban se arrastraría por demasiado tiempo y tendría, como consecuencia, solo algunas reformas superficiales a la orden.

…El método es perfectamente legal (…) El resentido Esquieu de Floryano (…) formula una larga serie de cargos ante el inquisidor general, quien, como es norma habitual en las acusaciones de herejía (…) pide al brazo secular la detención de los acusados…

Oportunamente, para los legalistas franceses, el Papa cae enfermo y no podría hacer nada si los hechos estaban consumados. A fines de septiembre de 1307

…Hizo el Rey efcribir cartas enclíticas a tosos fus Minisftros en el Reyno, para que luego que las recibieffen, fe pufieffen bien armados, con numero competente de gente, fin que abrieffen hafta la siguiente noche otra orden refervada, inclufa, pena de vida…

Estas cartas fueron repartidas a diversos inquisidores y senescales del reino, bajo sello real y ordenes explícitas, siendo la primera gran operación de inteligencia de la historia, perfectamente sincronizada. La fecha en que comienzan a ser despachadas varía de un autor a otro, pero habría sido entre el catorce y el veintidós de septiembre de 1306, y habría versado lo siguiente:

…Gracias al informe de varias personas dignas de fe. Una cosa amarga, una cosa deplorable, una cosa que seguramente horroriza pensar y aterroriza escuchar, un crimen detestable, una execrable fechoría, un acto abominable, una espantosa infamia, una cosa completamente inhumana o más bien ajena a toda humanidad, ha golpeado nuestros oídos, conmoviéndonos con gran estupor y haciéndonos temblar con violento horror; y, al sopesar su gravedad, un inmenso dolor va creciendo en nosotros, más cruel todavía desde el momento en que no cabe duda que la enormidad del crimen desborda hasta convertirse en una ofensa para la Majestad Divina, una vergüenza para la humanidad, un pernicioso ejemplo de mal y un escándalo universal (…) Hemos sabido poco ha, gracias al informe que nos han hecho personas dignas de fe, que los hermanos de la orden de la milicia del Temple, ocultando al lobo bajo la apariencia de cordero, y bajo el hábito de la Orden, insultando miserablemente a la religión de nuestra fe, crucificando una vez más en nuestros días a Nuestro Señor Jesucristo, ya crucificado para la redención del género humano, y colmándole de injurias más graves que las que sufrió en la cruz, cuando ingresan en la Orden y profesan, se les presenta su imagen y, horrible crueldad, le escupen tres veces al rostro; a continuación de lo cual, despojados de los vestidos que llevaban en la vida seglar, desnudos, son llevados ante la presencia del que les recibe o de su sustituto y son besados por él conforme al odioso rito de su Orden, primero en la parte baja de la espina dorsal, segundo en el ombligo y por último en la boca para vergüenza de la dignidad humana. Y después de haber ofendido a la ley divina por caminos tan abominables y actos tan detestables, se obliga por el voto profesado y sin temor a ofender la ley humana a entregarse el uno al otro sin negarse, desde el momento en que sean requeridos para ello, por efecto del vicio de un horrible y espantoso concubinato. Por eso la cólera de Dios se abate sobre estos hijos de la infidelidad. Esta gente inmunda ha renunciado a la fuente del agua viva, reemplazando su gloria por la estatua del becerro de oro e inmolando a los ídolos…

Como podemos inferir la carta contiene las peores acusaciones de la época. En primer lugar dedica varias líneas a enfatizar la gravedad del asunto que se expondrá, lo cual, seguramente, buscaba llenar de estupor a los receptores, posteriormente realiza las acusaciones ciñéndose a la mentalidad religiosa de la época, es decir, hacerla parecer un ataque directo a la moral y religiosidad cristiana, lobo bajo apariencia de cordero, crucificando a nuestro señor ya crucificado, actos de sodomía, entregarse carnalmente uno al otro e inmolando al becerro de oro,  acusaciones muy graves para la época, cargadas hacia la herejía.

Los legalistas franceses sabían que la única autoridad sobre los templarios era el Papa, por lo cual ellos no podían actuar directamente, sin embargo, medio siglo atrás había nacido un nuevo tribunal de Justicia, lo bastante poderoso para no rendir cuentas a nadie; El tribubal de la Santa Inquisición,  con un objetivo claro y único, atacar la herejía, coincidentemente Guillermo Imberto, quien fuese confesor personal del monarca, asume el puesto de Inquisidor General de París, pasando a la historia como:  Guillermo de París.

Campomanes nos relata del siguiente modo la manera en que se había señalado abrir las cartas:

…Executose con efecto la prifión generalmente de quantos Templarios fe hallaron en Francia, en el día Viernes 13 de octubre del mifmo año de 1307. Cafi en una mifma hora en todo aquel reyno, a la falida del sol, con corta diferencia, con arreglo a lo mandado por el Rey, y fus Ministros, y fueron prefos en diferentes Cárceles, entre los quales fue puefto en prifión en la cafa del Temple de Paris el Maeftre General Tranfmarino de toda la Orden, embiandofe avifo a todos los Príncipes de la Europa, para que executaffen lo propio en fus dominios…  

Aquel viernes 13 de octubre sería recordado hasta nuestros días como un día trágico. Por su parte Felipe IV El Hermoso, personalmente tomo posesión de la Casa Madre de la Orden, en Paris, y al contrario de lo que algunos pretenden, en dicha encomienda se guardaban los fondos de la Milicia, los ingresos de todas las encomiendas francesas, los fondos destinados a una nueva cruzada, etc. Cantidad difícil de evaluar y de la que nunca rindió cuentas a nadie.

Lo más sorprendente de esta secreta maquinación se manifiesta en el hecho que la noche anterior, es decir unas horas antes, el maestre Ultramarino de la orden, Jacques de Molay, asistió al funeral de la cuñada del rey Felipe IV, Catherine de Courtenay, siendo incluso uno de los portadores de féretro, junto al monarca francés.

Jacques de Molay fue detenido a la madrugada siguiente por el mismo Guillermo de Nogaret, junto a otros altos dignatarios de la orden, a los que se le suman otros caballeros de las encomiendas francesas, sumando un total, según Martín Walker, de 138 templarios, que bajo los cargos de herejía y apostasía tuvieron que someterse a las atrocidades del Tribunal de la Santa Inquisición.

El modus operantis de dicho tribunal consistía en informan los cargos por los que estaban detenidos y luego extraían confesiones mediante la tortura. Seis días después de las primeras detenciones habían sido quemados 36 templarios, unos por reconocer los cargos que se le imputaban y otros por declararse relapsos, es decir, reconocían haber formulado su confesión bajo tortura, lo cual la hacía inválida.

…De acuerdo con las normas del derecho penal de la época y más concretamente de la jurisdicción inquisitorial, los interrogatorios se llevaban a cabo con el uso de la tortura o mediante la amenaza de la utilización de ésta. El resultado fue la obtención de confesiones masivas. Los templarios admitieron en Francia haber cometido prácticamente todos los delitos que se les acusaba…

Sobre las acusaciones

El énfasis de las acusaciones se basó en tres cargos terribles para la época, el primero, relacionado con el hermetismo que tenía la orden en general, ya que sus capítulos, recepción de novicios y ceremonias de iniciación, se hacían a puertas cerradas y se dice que los novicios eran obligados a orinar y escupir la cruz. Además de entregarse carnalmente a las autoridades de la orden, cuando estos lo requerían. Es decir, practicaban la Sodomía.

La segunda acusación se basa en las, supuestas, extrañas relaciones que tenían con el infiel sarraceno, acusándoseles de haberse desviado del cristianismo y adoptado el Islam, rindiendo culto a Mahoma, mediante una cabeza barbuda que denominaban Muhamed, algunos plantean que es una derivación de Mahoma (Mahomet), mientras que otros más avezados la traducen de antiguo hebreo como el «Padre de la Sabiduría» o “Sofía”.

Esta acusación fue la que mostró mayores contradicciones entre los interrogados. Amín Maaluf plantea que Usama llamó a los templarios amigos, por considerar que sus costumbres bárbaras se fueron puliendo con el contacto con oriente. Estos hechos fundamentan la acusación de herejía o apostasía.

Al respecto hay que tener en consideración de que los templarios eran fuerzas fronterizas, y como tales, cuando hay una guerra de extensa duración, como fueron las cruzadas, se genera un acercamiento entre ambas partes. Una cita del emir Usama, cronista árabe de la época, se refiere a los caballeros templarios del siguiente modo:

…Cuando visitaba Jerusalén, solía ir a la mezquita de Al-Aqsa donde estaban mis amigos templarios (…) los templarios ponían este lugar a mi disposición para que orara en él. Un día entré (…) e iba a empezar la oración, cuando un hombre, un frany se abalanzo sobre mí. Me agarro y me hizo girar el rostro hacia oriente diciéndome “Así es Como se Reza” en el acto acudieron unos templarios y lo alejaron de mi (…) diciéndome: es un forastero, acaba de llegar del país de los frany y no ha visto nunca a nadie rezar sin volverse hacia oriente… (Maaluf, 2005, p. 187)

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Otra acusación realizada en contra de los templarios fue el la de rendir culto a una cabeza, la cual fue vista como culto al demonio. No existe registro alguno en torno a ésta acusación, pero los escritores especulativos suelen relacionar a la Orden con la cabeza de Juan Bautista, sin embargo parecen desconocer que, si bien los templarios no se caracterizaron por ser una orden artística, estaban adheridos a un contexto artístico específico, correspondiente a la transición del románico al gótico, que se manifestaba a través de figuras e imágenes que adornaron algunas posesiones templarias, enfatizando en que la verdadera labor de los  templarios corresponde el ámbito militar, no arquitectónico ni menos artístico, además que pocas veces debieron construir, ya que, por lo general heredaban sus posesiones, a los más se vieron obligados a  realizar alguna ampliación, pero ceñido al modelo cisterciense, es decir, por sobre todo sobrio, que representase pobreza.

Si bien, la historiografía especializada en el tema templario, desde el punto de vista documental, suele transmitirnos que la orden del temple fue injustamente culpada y acabada por la acción directa e indirecta del monarca francés, investigaciones recientes nos entregan indicios de que, al menos un grupúsculo de templarios pudo haber introducido algunas variaciones, pensemos que los templarios con similares a una gran empresa transnacional, como en nuestros tiempos, con presencia en casi toda Europa y en Tierra Santa:

…pudo haberse introducido en el ritual ortodoxo de entrada en la Orden una especie de prueba de obediencia clandestina para calibrar la idoneidad de los candidatos. En un momento determinado de la ceremonia se les conminara a renegar a Cristo y a otras prácticas más o menos humillantes para valorar su acatamiento a la disciplina de la jerarquía templaria, algo fundamental en una orden militar cuyos componentes continuamente podían entrar en combate contra los musulmanes…

Según la bula Omne Datum Optimum, la única autoridad que estaba por sobre la orden era el Papa, lo cual pareciese no haberle importado a Felipe IV y sus legalistas, que disponían de su nombre a su conveniencia, encabezando la documentación del siguiente modo: …Contemplando la consulta previa con nuestro más devoto padre en Cristo, el Papa… quien, en estricto rigor no había sido consultado, lo cual enfureció al Pontífice que respondió duramente al monarca:

…Vos, nuestro querido hijo (…) habéis, en nuestra ausencia, violado todas las reglas y echado mano a las personas y propiedades de los Templarios. Los habéis encerrado en prisión y lo que nos duele más todavía, no lo habéis tratado con la debida indulgencia (…) y habéis agregado al malestar del encierro otra aflicción. Habéis echado mano a personas y propiedades que están bajo la directa protección de la Iglesia Romana (…) vuestro precipitado acto es visto por todos, y con justa razón, como un acto de desprecio hacia nosotros y la regla romana… (Paul Read, p.309)

Todas estas jugadas, realizadas por los hábiles legalistas franceses, impidieron que el papa reaccionara oportunamente, pero ante los hechos consumados no le quedó otra opción que abrir una investigación al respecto, para al menos aparentar tomar las riendas del asunto.

La intervención del Papa favoreció a los templarios, permitiéndole al Maestre rechazar categóricamente haberse entregado a actos homosexuales, pero admite haber escupido la cruz y negar a Jesucristo cuando entro a la hermandad, acto suficiente para que los inquisidores lo acusaran de blasfemia, junto a las presiones del clero y la corte francesa, obligan al Papa a emitir la bula: Pastoralis Prae-eminentiae, que ordenó a los reyes y príncipes de la cristiandad detener a todos los templarios establecidos en sus territorios y confiscar sus bienes en nombre de la iglesia. Si bien esta medida significaba una extensión de lo ocurrido en Francia, el control de las operaciones pasaba a manos del Papa:

…Felipe el Hermoso que veía escapar a su presa sin poder reclamar ¿acaso no había declarado que actuaba en nombre del papa y de la iglesia?…

Las detenciones en los otros reinos

En los demás reinos europeos, la recepción de esta Bula provoco reacciones muy variadas, pero en ningún caso tan violenta como en Francia, más bien primó la incredulidad entre los monarcas que no niega desconocer los beneficios económicos que traerían las confiscaciones.

En Inglaterra la mano del rey Eduardo II no cayo tan dura sobre la Orden como en Francia, en Maguncia los Caballeros Templarios irrumpen en el concilio general que discutía su situación, armados como para la batalla, siendo absueltos por reconocer que las confesiones fueron sacadas bajo tortura; en las tierras de Jaime II de Aragón los templarios resisten en una fortaleza, hasta que deciden capitular por la vía pacífica, y se reabre el caso, a la espera de ordenes Papales, mientras que muchos templarios fueron acogidos por otras órdenes  monásticas, como los cistercienses o militares como la de Orden de Santiago o Calatrava, siendo el grueso derivado a una orden creada para la ocasión llamada la orden de Montesa.

En Portugal el rey Dionis defendió a los caballeros templarios, famosos en su reino por desarrollar estudios náuticos en el puerto de Braga, hasta que en el año 1319 le cambia el nombre al de Orden de Cristo, donde su autoridad máxima sería el príncipe. Esta orden siguió dedicándose a los estudios náuticos, donde destaca el Príncipe Enrique el Navegante, y según plantean algunos autores, Cristóbal Colón.

Un grupo de templarios huyó al norte, llegando a Escocía, donde la lejanía impedía a la  cristiandad extender su poder, siendo acogidos por el excomulgado rey Roberto Bruce. Sobre este asunto prima la especulación, una de ellas plantea que fundaron la francmasonería escocesa y habrían dejado una serie de indicios en la enigmática “Capilla de Rosslyn”.

Finalmente, otro grupo huye a los montes suizos, donde utilizan sus conocimientos financieros para apoyar a las cortes de dicho lugar, lo cual explica el hermetismo financiero de la banca suiza.

 

Referencias Bibliográficas:

  • Godes, J. M. (1999). Los templarios; Alba y Crepúsculo de los Caballeros. Barcelona : Península.
  •  El proceso de los templarios en Europa y sus repercusiones en la península ibérica (1307 – 1314), Revista Clío, n°6, 2009, pp. 294 – 343, ISSN 1698-4374
  • Campomanes, P. R. (1747). Dissertaciones Historicas del orden y cavallería De Los Templarios. Madrid: Paris-Valencia S.L.
  • Walter, M. (2003). Historia y Misterio de los Templarios. Barcelona: Editorial Edicomunicación.
  • Bordonove, G. (2005). La vida cotidiana de los templarios en el siglo XIII. Madrid: temas de hoy.
  • Maalouf, A. (2005). Las cruzadas vistas por los àrabes. Madrid: Alianza.
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